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Herpes Zóster Facial: Secuelas y Cirugía Plástica

Por sola · · 7 min lectura

La reciente noticia sobre el estado de salud del icónico cantante Palito Ortega, quien fue diagnosticado con herpes zóster facial, ha puesto sobre la mesa una enfermedad que, aunque común, es poco comprendida en sus posibles consecuencias a largo plazo. Más allá del dolor agudo y las molestas ampollas, cuando este virus ataca los nervios del rostro, puede dejar secuelas estéticas y funcionales que afectan profundamente la calidad de vida del paciente. Es en este punto donde la cirugía plástica y reconstructiva emerge como una disciplina clave para restaurar no solo la apariencia, sino también la confianza y el bienestar de la persona afectada.

¿Qué es el Herpes Zóster y por qué es tan delicado en el rostro?

El herpes zóster, popularmente conocido como culebrilla, es una reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que causa la varicela en la infancia. Después de que una persona se recupera de la varicela, el virus no desaparece del cuerpo, sino que permanece latente en los ganglios nerviosos. Años o décadas después, debido a una baja en el sistema inmunológico, estrés o el simple envejecimiento, el virus puede “despertar” y viajar a lo largo de un nervio hasta la piel, causando una erupción dolorosa y con ampollas en el área que ese nervio controla.

¿Qué le diagnosticaron a Palito Ortega hoy?
👉 Palito Ortega dio detalles sobre su salud tras ser diagnosticado con herpes zóster.

Cuando el nervio afectado es uno de los que inervan el rostro, como el nervio trigémino o el nervio facial, la situación se vuelve particularmente delicada. El rostro no solo es nuestra carta de presentación, sino que también alberga estructuras complejas responsables de la visión, la expresión y la alimentación. La inflamación de estos nervios puede derivar en complicaciones severas que van más allá de la piel.

Secuelas a Largo Plazo: Más Allá de la Erupción

Una vez que la fase aguda de la infección ha pasado y las ampollas han sanado, algunos pacientes se enfrentan a un nuevo conjunto de desafíos. Estas secuelas, o consecuencias a largo plazo, son el campo de acción del cirujano plástico. Las más comunes incluyen:

  • Cicatrices y Alteraciones de la Piel: Las vesículas pueden dejar cicatrices deprimidas (atróficas) o hundidas, así como cambios en la pigmentación de la piel, resultando en manchas más claras (hipopigmentación) o más oscuras (hiperpigmentación).
  • Pérdida de Volumen: En casos severos, la inflamación puede causar una atrofia de la grasa subcutánea, creando asimetrías y hundimientos en ciertas áreas del rostro.
  • Parálisis Facial: Una de las complicaciones más temidas es el Síndrome de Ramsay Hunt, una variante del herpes zóster que afecta al nervio facial cerca del oído interno. Esto puede causar una parálisis facial en el lado afectado, similar a la parálisis de Bell, provocando la caída de la ceja, dificultad para cerrar el ojo y la desviación de la comisura de la boca.
  • Neuralgia Postherpética (NPH): Aunque no es una secuela visible, es la más frecuente. Se trata de un dolor nervioso crónico, a menudo descrito como ardiente o punzante, que persiste meses o incluso años después de que la erupción ha desaparecido. Este dolor constante puede afectar indirectamente la mímica facial y la expresión.

El Rol de la Cirugía Plástica Reconstructiva

La cirugía plástica no interviene en la fase aguda de la infección, la cual debe ser manejada por médicos clínicos, dermatólogos o infectólogos con antivirales y analgésicos. El cirujano plástico entra en escena una vez que el proceso infeccioso ha concluido y las secuelas se han estabilizado, generalmente después de 6 a 12 meses.

El objetivo es doble: restaurar la función y mejorar la estética. Las opciones de tratamiento son variadas y se personalizan para cada paciente.

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👉 Palito Ortega dio detalles sobre su salud tras ser diagnosticado con herpes zóster.

Tabla Comparativa de Tratamientos para Secuelas Faciales

Secuela Tratamientos No Quirúrgicos Tratamientos Quirúrgicos
Cicatrices y Textura Láser fraccionado (CO2, Erbium), peelings químicos, microneedling, rellenos de ácido hialurónico para cicatrices atróficas. Revisión quirúrgica de cicatrices (extirpar la cicatriz y suturar de nuevo), dermoabrasión.
Pérdida de Volumen Rellenos dérmicos (ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica), bioestimuladores de colágeno. Lipotransferencia o injerto de grasa autóloga (usar la propia grasa del paciente para rellenar).
Parálisis Facial Toxina botulínica (para tratar sincinesias o equilibrar el lado sano), fisioterapia especializada. Procedimientos estáticos (slings para elevar la comisura) o dinámicos (transferencias nerviosas o musculares para devolver el movimiento).
Cambios de Pigmentación Cremas despigmentantes, luz pulsada intensa (IPL), peelings específicos. Generalmente no requiere cirugía, pero puede combinarse con otros procedimientos quirúrgicos de rejuvenecimiento.

Abordaje Integral: Un Camino hacia la Recuperación

El tratamiento de la parálisis facial post-herpética es uno de los mayores desafíos. Las técnicas de microcirugía reconstructiva han avanzado enormemente. En casos donde el nervio está dañado de forma irreversible, se pueden realizar transferencias nerviosas (conectando un nervio sano a los músculos paralizados) o incluso transferencias de músculos de otras partes del cuerpo (como la pierna) al rostro para restaurar la capacidad de sonreír. Estos procedimientos son complejos y requieren de un cirujano con alta especialización en parálisis facial.

Para las cicatrices y la calidad de la piel, la tecnología láser ha revolucionado los resultados. El láser de CO2 fraccionado, por ejemplo, puede mejorar significativamente la textura y la apariencia de las cicatrices al estimular la producción de nuevo colágeno. La lipotransferencia, por su parte, no solo aporta volumen sino que las células madre presentes en la grasa mejoran la calidad y vitalidad de la piel suprayacente.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿Debo esperar a que el dolor desaparezca para consultar a un cirujano plástico?
Sí. Es fundamental que la fase aguda y la neuralgia postherpética estén controladas y estabilizadas. La cirugía se plantea sobre secuelas definitivas, no durante el proceso inflamatorio activo. Generalmente se espera un mínimo de 6 meses a un año.
2. ¿Los resultados de la cirugía para la parálisis facial son inmediatos?
No. Especialmente en los procedimientos dinámicos como las transferencias nerviosas o musculares, los resultados tardan meses en aparecer. El nervio necesita tiempo para regenerarse y el músculo transferido para integrarse y funcionar. Es un proceso que requiere paciencia y rehabilitación.
3. ¿Estos procedimientos están cubiertos por el seguro de salud?
Depende del caso y la póliza. Los procedimientos que tienen un fin reconstructivo, como la corrección de una parálisis facial que impide cerrar el ojo (protegiendo la córnea) o la corrección de asimetrías severas, suelen tener cobertura. Los tratamientos puramente estéticos para cicatrices leves pueden no estar cubiertos.
4. ¿La prevención es posible?
Sí. La mejor forma de evitar estas complicaciones es prevenir el herpes zóster. Existe una vacuna recomendada para adultos mayores de 50 años que ha demostrado ser muy eficaz para reducir la incidencia y la severidad de la enfermedad y, sobre todo, de la neuralgia postherpética.

En conclusión, el caso de Palito Ortega nos recuerda la seriedad del herpes zóster, especialmente en su manifestación facial. Si bien la fase aguda requiere atención médica inmediata, es crucial saber que para las secuelas que puedan quedar, la cirugía plástica reconstructiva ofrece un arsenal de soluciones efectivas. Desde mejorar una cicatriz hasta reconstruir una sonrisa, el objetivo final es devolver la armonía, la función y, en definitiva, la calidad de vida que esta enfermedad puede llegar a arrebatar.